La telesalud ayuda a las comunidades latinas en regiones rurales, pero el acceso todavía supone retos

Por Lourdes Medrano, American Heart Association News

aldomurillo/E+ a través de Getty Images
(aldomurillo/E+ a través de Getty Images)

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Rosa Jaime Alcantar comenzó a sentirse extremadamente fatigada el verano pasado. No podía aplacar una sed constante y sentía como si sus piernas se abrasaran. Visitó un centro de salud sin fines de lucro en el Central Valley de California, y ahí se enteró que tenía diabetes.

Había estado llevando un estilo de vida sedentario desde el 2016, cuando se lesionó gravemente una mano al tratar de romper una caída en el vivero de árboles donde trabajaba. Incapaz de volver a trabajar, se mudó con su hijo. "Aumenté mucho de peso", dijo Jaime Alcantar. "No me cuidé".

El diagnóstico la dejó sumamente consternada. Adoptó medidas para modificar su estilo de vida y dieta, e incluso aprendió a controlar la diabetes mediante un programa de telesalud.

Jaime Alcantar, quien llegó de México en 1991, no estaba familiarizada con las consultas médicas virtuales. El uso de esta tecnología aumentó durante la pandemia del COVID-19, incluso entre los latinos. Pero algunas investigaciones han encontrado que persisten brechas en el acceso a la atención médica remota, debido a desigualdades arraigadas, como el acceso a Internet de banda ancha.

En las comunidades rurales, como la de Jaime Alcantar, las barreras idiomáticas, la escasez de profesionales de la salud y el limitado acceso al Internet y a otras herramientas digitales han contribuido a una brecha en el uso de la telesalud entre las personas negras y latinas. Existen programas, como en el que se inscribió Jaime Alcantar y otro en el oeste de Nueva York, dirigidos a reducir esas desigualdades y barreras digitales.

El Central Valley de California es una región de gran riqueza agrícola que abarca unas 20,000 millas cuadradas, enclavada entre montañas, entre ellas la Sierra Nevada al este.

"Las zonas rurales de Central Valley tienen algunos de los peores indicadores del estado en cuanto a calidad del aire, calidad del agua y contaminación", dijo Katherine Kim, profesora asociada adjunta de ciencias de la salud e informática de la salud en la Universidad de California, Davis. "Así que, tienes estos desafíos de una población empobrecida, condiciones medioambientales adversas y una región con escasez de profesionales de la salud. Cuando sumas estos tres desafíos, significa que los pacientes que viven en esas regiones como que tienen lo peor de todo".

Para ayudar a salvar la brecha digital, la universidad lanzó ACTIVATE, un programa público-privado de monitoreo remoto de pacientes en cuatro centros de salud comunitarios en el valle. "Queríamos llegar a las regiones más necesitadas", dijo Kim.

El programa comenzó en el Livingston Health Center, en el condado Merced, donde Jaime Alcantar buscó ayuda. Ella y otras personas con diabetes recibieron una tableta para cargar sus datos de salud, un glucómetro para revisar el nivel de azúcar en la sangre e instrucciones en persona en español. El programa también incluyó sesiones virtuales de orientación sobre la salud dos veces al mes.

"El uso de la tecnología fue ventajoso", dijo Jaime Alcantar. "Fue más fácil enviar la información al médico, sin tener que ir a la clínica".

El Dr. Juan Lopez Solórza, un médico de Livingston, dijo que unos 250 pacientes usaron las herramientas digitales en casa para monitorear sus niveles de glucosa y presión arterial. "Ellos participaron más en el cuidado de su salud", dijo él. "Eso, sin dudas, influyó sobre sus comportamientos".

El programa también influyó sobre su equipo de salud. "Yo pude escuchar lo que el orientador de salud le decía al paciente y el orientador de salud pudo escuchar lo que normalmente digo", dijo él. "Todos estábamos en la misma página".

Durante un período de seis meses, los primeros 50 pacientes del programa –en su mayoría adultos latinos– en Livingston transmitieron más de 10,000 mediciones de glucosa y presión arterial, dijo Solórza.

Al final de su participación, la mayoría de los pacientes en Livingston tenían su diabetes bajo control y tenían niveles de presión arterial más bajos, dijo Kim. Se prevé que el programa termine en diciembre, pero Kim dijo que la esperanza es continuar los servicios de telesalud con financiamiento más sostenido.

En el oeste de New York, el personal de Finger Lakes Community Health ha usado un programa de telesalud integrado para los trabajadores agrícolas latinos desde el 2006.

"Dimos comienzo a nuestro trabajo de telesalud específicamente para tratar de encontrar formas de mitigar las barreras geográficas, idiomáticas y financieras para nuestros pacientes, mayormente latinos, remitidos a atención especializada", dijo Mary Zelazny, directora ejecutiva de Finger Lakes.

La telesalud permitió que el centro redujera la transportación de los pacientes a consultas con los especialistas, dijo Zelazny. "Estábamos llevando a personas por todo el occidente de Nueva York y no dábamos abasto", dijo ella.

Por medio de una subvención, el centro consiguió tecnología, como equipos de video, para que sus pacientes pudieran comunicarse con cardiólogos y otros especialistas.

Con el tiempo, el componente de telesalud se amplió para incluir atención primaria en los ocho centros de Finger Lakes. Durante las sesiones remotas, los pacientes reciben ayuda de las enfermeras y también tienen a su disposición intérpretes.

"Muchos de nuestros trabajadores agrícolas y otras poblaciones inmigrantes a las que servimos vienen cuando pueden. A veces no tienen la capacidad de esperar por una cita", dijo Zelazny.

En el 2022 recibieron consultas unos 27,000 pacientes y el 60% de ellos prefirió hablar en español, dijo ella. Los pacientes también tienen la opción de comunicarse con un profesional del centro de salud desde su hogar.

El éxito de la telemedicina, dijo Sirene García, directora de innovación de Finger Lakes, dependerá de su integración cuidadosa en los sistemas de cuidado de la salud. Los pacientes y el personal necesitan educación sobre el funcionamiento de la tecnología, dijo ella, y para poder ayudar, el personal debe entender cómo funciona el proceso de la telesalud.

"Solo porque una persona tiene un smartphone (teléfono inteligente) eso no necesariamente significa que lo usa en la forma en que pensamos que lo hace", dijo ella.

De vuelta a California, Jaime Alcantar da crédito a la telemedicina y a su equipo de atención médica por ayudarla a comprender que tenía que tomar el control de su salud. Ella ahora camina a diario, se alimenta más saludablemente y controla su ingesta de azúcar. Ha perdido 50 libras en un año.

"En estos días, me siento mucho mejor", dijo ella.


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