Para los niños, el estrés de la pandemia podría tener consecuencias de largo plazo

Por American Heart Association News

damircudic/E+, Getty Images
(damircudic/E+, Getty Images)

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Chris Dier entiende cómo el trauma puede perseguir a una persona durante toda la vida.

En 2005 comenzaba su último grado de preparatoria, esperando entusiasmado un año en el que formaría buenos recuerdos en su colegio Andrew Jackson High de Chalmette, Louisiana. Luego hubo desastres. Dos veces.

Primero tres de sus amigos murieron en un accidente automovilístico y, dos semanas después, llegó Huracán Katrina.

Dier pudo salir a tiempo con su familia, pero la tormenta dejó su casa bajo 13 pies de agua y a su vecindario hecho un desorden repleto de árboles caídos y autos abandonados. La vida que había conocido quedó truncada.

"Recuerdo sentir una gran tristeza y una profunda sensación de pérdida", dijo. "Perder gente conocida. Perder el sentido de comunidad. Perder mi último año del colegio. Perder mi conexión con tantas personas".

Ahora como maestro de Chalmette High School, Dier observa esa historia entre sus alumnos en estos momentos en que sus vidas están de cabeza debido a la pandemia del coronavirus. Los expertos dicen que es el tipo de trauma que podría tener consecuencias a largo plazo, aunque hay pasos que los padres pueden tomar para limitar el potencial de los daños.

Natalie Slopen, profesora asistente del departamento de epidemiología y bioestadística de la Universidad de Maryland en College Park, dijo que las investigaciones extensas muestran que la exposición prolongada o excesiva al estrés durante la niñez y la adolescencia es dañina para un desarrollo infantil saludable. "Eso tiene implicaciones para toda la vida en cuanto al aprendizaje, la conducta y la salud".

Parte del vínculo entre las presiones de la niñez y los problemas de salud es directo, dijo. Las hormonas del estrés pueden ocasionar inflamación, la cual aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como las del corazón.

El estrés también ocasiona problemas indirectos. Los niños que viven con altos niveles de estrés tienen mayores riesgos de tener sobrepeso, trastornos de sueños o fumar, elementos que pueden ocasionar problemas de salud.

Quienes sufren adversidades también tienen menores probabilidades de cursar una educación al mismo nivel de quienes no las tuvieron, dijo Slopen. "Incluso sabemos que el nivel educativo se relaciona marcadamente con el ingreso al ser adultos y que el ingreso también es un gran factor para predecir los riesgos posteriores de las enfermedades cardiovasculares".

Es probable que la pandemia aumente la gravedad de muchos problemas como inseguridad alimentaria, niveles de estrés en el hogar y abuso de sustancias de parte de los padres. Esos son factores que los investigadores han vinculado con problemas de salud permanentes en los niños, agregó. Se preocupa en particular acerca de los niños que se encuentren atrapados en hogares potencialmente violentos y bajo peligro de ser abusados sin poder escapar a ninguna parte. "Realmente es aterrador".

Los niños de familias de bajos ingresos y de familias de color tienen riesgos particulares de trauma relacionado con la pandemia, dijo Slopen, quien redactó un informe de la American Heart Association en 2017 acerca de las consecuencias cardiovasculares de una niñez traumática.

"Estos niños tienen mayores probabilidades de tener padres que deben trabajar fuera del hogar, por lo que es más posible que estén viviendo consecuencias económicas. También es más probable que sus padres tengan condiciones de salud subyacentes que hacen que COVID-19 sea una enfermedad más grave y potencialmente fatal".

No obstante, Slopen dijo que no todos los niños que viven traumas en estos momentos tendrán problemas más adelante.

Robin Gurwitch, psicóloga y profesora de psiquiatría y ciencias conductuales del Centro Médico de la Universidad Duke en Durham, Carolina del Norte, estuvo de acuerdo. La pandemia afectará a todos en formas distintas.

Uno de los factores principales para predecir cómo estará un niño después de una crisis, dijo Gurwitch, es lo bien que los padres lidian con su propio estrés. Si se miran demasiado estresados y sin mecanismos eficaces para tolerarlo, existe una probabilidad mayor de que sus hijos tengan problemas.

Es por eso que los adultos deben hablar con sus hijos con calma y honestidad.

"No es que los padres o los cuidadores no puedan estar estresados ni preocupados, o con miedo o enojo, o cualquiera de esas cosas", indicó. "La cuestión es, ¿cómo lidio con esos sentimientos? ¿Me desespero y percibo al mundo como un lugar absolutamente peligroso? O digo, 'Bien, estas son las cosas que vamos a hacer para asegurar que estemos lo más seguros y sanos posible'".

No importa si sus hijos vayan en el kindergarten o estén en la universidad, los padres deben conectarse con ellos y hablar de lo que está sucediendo con COVID-19, además de preguntarles cómo se sienten ellos también. "Si un niño dice que tiene miedo o está muy enojado, queda de los adultos validar sus sentimientos".

Mantener una rutina puede ayudarlos. Ayudar a los demás puede ser un paso potente para la tolerancia y la resiliencia, agregó. "Puede tratarse de algo tan sencillo como dibujar en la acera con tiza de colores para que cuando la gente pase vean mensajes alentadores, o quizás mandar una tarjeta o carta a los trabajadores esenciales".

La devastación del Huracán Katrina sigue presente en Dier. "Aunque yo no estaba allí, todavía tengo pesadillas de agua que entra en la casa y cosas por el estilo".

Chris Dier was entering his senior year of high school when Hurricane Katrina uprooted his family from Louisiana. He’s now a teacher in his hometown. (Photo courtesy of Chris Dier)
Chris Dier estaba entrando en su último año de escuela secundaria cuando Huracán Katrina desarraigó a su familia de Louisiana. Ahora es profesor en su ciudad natal. (Foto cortesía de Chris Dier)

Sin embargo, se ha propuesto usar su experiencia para ayudar a otras personas. Fue el Maestro del Año de Louisiana en 2020, y, cuando redactó una carta abierta para el grupo de este año contándoles sus experiencias, su escrito se hizo viral. Incluso fue difícil mantenerse al ritmo de la gran cobertura que tuvo en los medios y de las invitaciones que recibió para hablar virtualmente con adolescentes en todo el mundo.

Dier los anima a escribir un diario para expresar sus pensamientos, a encontrar formas de conectarse con personas con quienes puedan confiar y hacer cosas que les gustan.

"También les digo que todo se compondrá", añadió. "Solo tienen que seguir pensando en su vida y en el futuro a largo plazo".

Nota del editor: Debido a los eventos en rápida evolución que rodean el coronavirus, los hechos y consejos presentados en esta historia pueden haber cambiado desde su publicación. Visite Heart.org para obtener la información más reciente y consulte con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y los funcionarios de salud locales para obtener la orientación más reciente.

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